Estancia Infantil “Peques”: ¿Atendido por improvisadas?

Estancia Infantil “Peques”: ¿Atendido por improvisadas?

Estancia Infantil de la SEDESOL, "Peques", ubicado en el municipio de Tlalixcoyan, Veracruz AGN Veracruz

La Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) a nivel nacional, tiene un programa de Estancias Infantiles para madres trabajadoras. Este formato permite que muchas guarderías ya conformadas en todo lo ancho y largo del país, puedan ofrecer un espacio seguro y especializado en cuidado infantil, a pequeños a cambio de la remuneración establecida por parte de la dependencia a guarderías ya establecidas que tienen apegarse a una rigurosa normatividad. El pago es de 900 pesos por niño en general y mil 800 pesos de pequeños con capacidades diferentes, pero también, cobran a las usuarias de este servicio, 250 pesos mensuales por cada párvulo.

La dependencia tiene que vigilar que dichas estancias infantiles brinden servicio de calidad y protección a los menores. Todo parece normal hasta que suceden “accidentes” imperdonables como lo que aconteció en la Estancia Infantil “Peques”      ubicada en la calle L. Barcelata S/N  colonia Centro C.P. 95225 en el municipio de Tlalixcoyan, Veracruz.; cuando un pequeño de apenas un año nueve meses estuvo a punto de ser atropellado por el descuido de las responsables.

Los hechos ocurrieron en el transcurso de la tarde del día 12 de septiembre del año en curso, cuando una de las nanas de nombre María de Jesús Chaparro, salió de la estancia rumbo a la tienda dejando la puerta abierta del acceso principal, y considerando que no pasaría nada -porque todos los pequeños se encontraban dormidos- pues al interior se quedaba bajo la vigilancia de Lizeth Domínguez, quien estaba más preocupada por atender la mensajería de su celular que de proteger a los menores, se salió despreocupada, dejando el acceso abierto. Esta última, no se percató que un pequeño de tan sólo un año y medio, se despertó y aprovechó el descuido para salirse a la calle y caminar solito por la calle L. Barcelata.

El pequeño llegó hasta la esquina de la cuadra donde se encuentra la estancia, cuando una persona vio al menor caminando solo, luego de que un taxista empezó a accionar el claxon de su unidad para alertarle sobre el pequeño que deambulaba sin vigilancia de un adulto y sin rumbo. La mujer que venía transitando en dicha calle, reaccionó rápido y tomó al pequeño, cuando apareció la encargada de estancia a quien conocen como “Marichuy”, que sin pena ni gloria regresaba de la tienda. Al ver la gravedad de la situación, la mujer cargó al pequeño y lo volvió a meter al interior de la estancia.

Tlalixcoyan es un pueblo pequeño, por lo que la mayoría de las personas que habitan en el lugar se conocen y como también a sus pequeños. El taxista que fue testigo de este serio acontecimiento, inmediatamente llamó a la abuela del pequeño para notificarle sobre lo sucedido y como su nieto pudo haber sido atropellado o robado por el descuido de estas dos mujeres. Las “nanas” se encontraban sin vigilancia alguna, porque la propietaria y encargada de la Estancia Infantil “Peques”, la señora Guadalupe Chaparro Hernández, no se encontraba en el lugar, a causa de un desperfecto mecánico de su camioneta y aprovechando la salida, notificó a estas mujeres que iría a visitar a su madre –este hecho que fue notificado por los familiares afectados-. La abuela del menor advierte, cuando la dueña de la estancia supo del hecho, le dijo que no dijera nada porque el hacerlo le perjudicaría mucho. Obviamente la abuela procedió a hacerlo público y ya no permitió que esas mujeres se encargaran de su pequeño nieto.

La Estancia Infantil “Peques” es controlada por la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal, tiene un total de 19 pequeños bajo su responsabilidad, es decir, recibe al mes por parte de la dependencia, 17 mil 100 pesos y por parte de los padres de los pequeños 250 pesos al mes, haciendo un total de casi cinco mil pesos. Al año recibe un total de 265 mil 200 pesos por la prestación de este servicio. Un negocio que indudablemente la propietaria debería de cuidar con responsabilidad contratando personal calificado. Tener una guardería infantil es verdaderamente un riesgo constante y máxime, cuando no se mantiene un control absoluto tanto en la infraestructura como en el recurso humano, para salvaguardar la vida de los párvulos. Un descuido le puede cambiar el rumbo y esquema de vida de los pequeños, por lo que no es permitido tenerlos.

La coordinadora estatal de Estancias Infantiles de la SEDESOL, Vanessa del Carmen Castro Arano, indicó en entrevista exclusiva que la modalidad de Estancias Infantiles, es brindar un servicio calificado a las madres trabajadoras. Habló, que a quienes laboran en dichos espacios, reciben una certificación por parte de la dependencia en cuidado infantil y además, de manera constante, las capacitan en primeros auxilios, medidas de seguridad y prevención de riesgos naturales. Existen supervisores también calificados que tienen a su cargo un número determinado de municipios y su labor es visitar bimestralmente las estancias infantiles para verificar que se estén respetando las normas de seguridad, que tengan los extintores funcionando adecuadamente, la señalización al interior del inmueble y el punto de seguridad establecido en caso de una contingencia y que el personal esté laborando adecuadamente.

Indicó que el caso del pequeño en Tlalixcoyan es un hecho imperdonable, un descuido que deberá ser sancionado por parte de la dependencia por su gravedad. Que se hará una evaluación sobre el tema, para determinar qué tipo de sanción debe imponerse a la Estancia Infantil “Peques”, la cual es administrativa, que consiste en el cierre temporal o definitivo del lugar, pero quien lo determinará será el área de asuntos internos  junto con el departamento jurídico de la SEDESOL.

Castro Arano habló también sobre la certificación cuidadosa del personal que integra las Estancias Infantiles. Curiosamente la madre del pequeño, advirtió en entrevista, que la Estancia Infantil “Peques” tiene un grupo de mujeres operando en su interior y que tienen el cuidado de los niños. Manifestó que algunas de ellas hasta puede presumir son menores de edad. Un dato curioso, porque desconocemos si la SEDESOL permite que personal sin la mayoría de edad opere al interior de las estancias o si la propietaria de manera alevosa integra a jovencitas con esas características para pagar mano de obra barata y así asegurarse un poco más de dinero para su consumo personal y de su familia. Esto tendrá que investigarse a fondo, porque de ser verdad que las trabajadoras no cuentan con la certificación impuesta por parte de la dependencia federal, se estaría considerando en una falsedad de datos  e ilegalidad de parte de quien es propietaria de dicho negocio.

Con la vida de los menores no se juega y por lo tanto, es imperdonable hacer trampa  por obtener un beneficio económico por parte de la SEDESOL, saltándose los requerimientos establecidos.