#ArcadeLeer les desea una ¡Feliz Navidad!...ama al pequeño que te toma de la mano

#ArcadeLeer les desea una ¡Feliz Navidad!...ama al pequeño que te toma de la mano

La Navidad, independientemente de las creencias religiosas, es una época de reflexión, solemos iniciar un recorrido del año que termina y hacemos propósitos para el año que vendrá. Quizá, a la par de festejar el nacimiento de Jesús de Nazaret (no entraremos en un debate sobre la historicidad del personaje), celebramos el parto de un nuevo individuo, al que aspiramos, el que deseamos ser.

Desde luego, no siempre se logra, sin embargo, les queremos dejar este fragmento de un poema sumerio de los más antiguos de la humanidad, que data de los primero años del segundo milenio a.C., de acuerdo a María Luisa Tavernier, autora del libro “El vino y las letras, la uva pródiga”, de donde recuperamos estás líneas, que nos pueden ayudar a comprender el sentido de la vida, tanto a mujeres como a hombres.

Por cierto, la señora Tavernier, fue esposa del sabio mexicano, don Ernesto de la Peña…esperamos que lo disfruten y no omitimos felicitarlos, de parte de los hacedores de Informaver y el Arca de Leer, y agradecer el valioso tiempo que nos dispensaron este 2015:

Junto al mar vive la mujer de la viña, hacedora de vino;
Siduri está sentada en el jardín, en la orilla del mar, con el recipiente áureo y las cubas de oro que le dieron los dioses está; ve a Guilgamesh que viene hacia ella…

Guilgamesh le dice: -…tengo miedo a la muerte; debido a mi hermano, vago por el desierto, sin poder descansar. Pero ahora, muchacha, hacedora de vino, puesto que he visto tu rostro ¡no permitas que vea el rostro de la muerte que tanto temo!

Y ella le contestó: Guilgamesh ¿a dónde vas con tanta prisa?
No encontrarás jamás esa vida que buscas. Cuando los dioses crearon al hombre le asignaron a la muerte y retuvieron para sí la vida. Y tú, Guilgamesh, llena tu estómago de cosas buenas: de día y de noche, de día y de noche alégrate, festeja y regocíjate. Que se refresquen tus ropas, báñate en el agua, ama al pequeño que te toma de la mano y haz feliz a tu mujer en el lecho, porque ése es el destino del hombre…

Epopeya de Guilgamesh