¿A qué se debe tanta violencia?

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 1 Pedro 5:8

Esta reflexión en particular, es muy complicada de realizar, porque tengo claro que puedo tocar fibras sensibles de alguno de los amables lectores, sin embargo, quiero ser preciso, lo hago a la luz de las Sagradas Escrituras.

Soy un hombre que creo sin el menor asomo de duda en los designios del Señor, y tales mandatos se encuentran escritos en La Biblia y como nos dice Mateo 4:4: “El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Aclarado el punto e insistiendo en que la Leyes del Todopoderoso son mi guía, quiero referirme a la creciente ola de violencia que vivimos en la entidad, en el país y en buena parte del mundo, sino es que en todo el orbe.

Esta circunstancia, no puede ser atribuible, solamente, a la impericia de los gobernantes, porque ya hemos comprobado, que a pesar de más estrategias que se planteen y dineros públicos se inviertan, el fenómeno no decrece, por el contrario.

A lo anterior tenemos que añadir la saña con la que se desarrolla la violencia, somos testigos de los más indecibles crímenes que no podemos entender más que como producto del odio.

Pues bien, lo que tengo que comentar a partir de discernir los Escritos Bíblicos y tomando también lo dicho por muchos estudiosos del libro de libros, es que estamos viviendo los días postreros, que todas las profecías se han cumplido y ya sólo nos resta esperar el Segundo Advenimiento de Jehová de los Ejércitos, como nos lo refiere Apocalipsis 1:8: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.

Estos días postreros se identifican por una serie de calamidades que han de acontecer, sobre todo, a partir de que el enemigo de Dios, el demonio, despliegue todas sus fuerzas, sus mentiras, sus infamias, para tratar de sembrar la discordia y que con ello cuestionemos la autoridad del Todopoderoso.

Como nos ilustra 2 Timoteo 2:1-5: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”.

¿Acaso, hermanos míos, todo esto que no narra Timoteo no está ocurriendo ahora mismo? ¿Lo que nos plantea Pedro en el epígrafe cuando refiere: porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar, no es algo cotidiano que leemos en la prensa?

Oremos hermanos, comprendamos que hay cosas que el hombre no puede parar, por más voluntad que tenga de hacerlo, recordemos lo que nos dice Mateo 24:7: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.”

Pongamos en orden nuestras vidas, consagrémonos a la Palabra del Señor, si tropezamos, levantémonos, no demos armas al enemigo del Todopoderoso, no nos confiemos, no sabemos cuándo pasaran las cosas, sólo que estamos en los días finales, que pueden prolongarse muchos años o tal vez unas cuantas horas.

Por cierto, les pido que no crean en falsos profetas que anuncian el fin del mundo para determinada fecha, son blasfemias, porque bien lo dice Mateo 24:36: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.